Discúlpame que haya llegado tarde otra vez. ¡Ay hijo, si tu supieras como estuvo el tráfico hoy, ni me mirarías con esa cara! Ya sé que siempre reprochas mis tardanzas y que te enojas cada vez que te digo las mismas excusas. Esos son cuentos chinos como diría tu madre. Es que es verdad y tú no me lo puedes creer.
Cada vez que te miró me doy cuenta de cuánto has crecido. Estás grande, tanto así que ya me pasaste de tamaño. Tus cabellos rebeldes y encrispados, hoy se han convertido en rulos. Y tu voz es cada vez más grave. El tiempo ha transcurrido tan rápido y ya has adoptado las características de todo un joven.
Hoy que te veo allí hijo, me duele observarte. Es que creces y cambias, muy a menudo, pero solo lo haces en mis cuadros. Sí, en mis dibujos. Es difícil retratarte después de tu muerte. Mis pinceles te han convertido en todo un hombrecito. Cuando dibujo tu garganta, de ella imagino escuchar tonos graves y sonoros, y te siento cantando en las grandes óperas. Ahora, a lo largo de tus piernas ya han empezado a asomarse los primeros vellos y tus brazos se ven fuertes y velludos como los míos.
No es fácil hijo. Estoy sólo, muy sólo. No tengo a nadie. Solo los lienzos en donde vuelco tus imágenes desde los cincos años, me acompañan. Es que la vida se me complica cada vez más que te recuerdo. Te dibujo y siempre te pienso e imagino que me respondes, como hoy, cuando sentí que tus ojos vidriosos me reclamaban la tardanza.
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1 comentario:
Sin duda Giancarlo uno de tus mejores textos. Recuerdo cuando desesperados un dia anterior de la presentacion me lo mandaste x internet y me preguntatse karlaaa q tal? y yo supe q........ la habias fregado!!! jajajajaja y yo supe de inmediato q tu textos estaba super bien ;) (sisisis me creo nancy salas :S)
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